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El 9 de Julio tuvimos el placer de poder celebrar el día de la independencia junto a la presencia a la Banda del Regimiento de Patricios que le brindó un marco muy especial. Agradecemos a todas las familias que nos acompañaron en este hermoso momento. 




Por Fabio Centruión

La sociedad de hoy en día no es la misma que hace 20 o 30 años atrás. Debido a necesidades económicas, cambio cultural obliga a la mujer a doblegar esfuerzos al momento de cumplir el rol de ama de casa, atender a la familia y principalmente alimentarla. En la mayoría de los casos, ya no es como era antes. Los alimentos elaborados, con horas de preparación y de cocción, como "la receta de la abuela", quedaron en generaciones pasadas.
igualdad de género u oportunidades profesionales: "la mujer ha ocupado gran parte de su tiempo en estar fuera de su casa cumpliendo labores, que antes eran solo responsabilidad del hombre o padre de familia. Este

Las empresas alimenticias no escaparon a esta realidad y aprovecharon a hacer su negocio, produciendo infinidad de alimentos de cocción rápida o instantánea. Hoy podemos encontrar en el supermercado distintos tipos de productos que nos resuelven la vida al momento de cocinar. Esa resolución es efectiva desde el punto de vista de la practicidad y del tiempo que nos ahorramos, pero ¿alguna vez nos pusimos a pensar si es efectiva desde el punto de vista saludable?

Muchos de los alimentos y bebidas convencionales que consumen las familias de hoy, están altamente procesados, con agregados de conservantes, colorantes, saborizantes y aditivos, otros como las carnes blancas y rojas, con agregados de sueros y hormonas. En el caso de las frutas, verduras y legumbres tienen su plus de agrotóxicos o fueron genéticamente modificadas para resistir el daño de los plaguicidas químicos.
Todos estos agregados que facilitan a las empresas producir a gran escala, son perjudiciales para la salud. El consumo diario de estos productos, y dependiendo del organismo de cada ser humano, a largo plazo puede producir distintos tipos de enfermedades. Obesidad, diabetes, alergias, cáncer, son enfermedades que se han multiplicado en estas últimas décadas por nuestra alimentación y estilo de vida. Sin dejar de lado, el daño que los agroquímicos utilizado en los cultivos, producen en el medio ambiente y sus recursos naturales.

En contraposición a esto, el mercado orgánico y natural viene ganando terreno en el consumo familiar. El impacto positivo de estos productos, tanto saludables como ambientales, cuenta con una gran variedad de beneficios. Son una dieta segura, libre de químicos y pesticidas, conservan sus propiedades naturales, son más frescos y nutritivos, rescatan colores, texturas y sabores originales; su producción no provoca erosión de los suelos, elimina los monocultivos, promueve la biodiversidad, no contaminan el agua, suelo y aire, entre algunos ejemplos.

Esta tendencia dejó de ser una moda de excéntricos, para llegar a los hogares de la gente común, a las personas de tercera edad, a las madres que buscan un menú más acorde para sus hijos, y hasta a los comedores y kioscos de muchos colegios. La producción orgánica argentina creció notablemente en estos últimos años y no solo en el comercio exterior, del cual se exporta la mayal' parte de su producción, también en el mercado interno. Frutas, verduras, lácteos, bebidas, carnes, encurtidos, panificados, productos de almacén, son una nueva opción para aquellos que no solo buscan una alternativa saludable, si no también buscan volver a los sabores perdidos, a conectarse con lo natural, a las raíces de la alimentación tradicional, volver a la receta “de la abuela”.


Fuente: Revista Puebla  (Año 5 /  #43)
“Esta es la Bandera que creó Manuel Belgrano en los albores de nuestra libertad; simboliza a la Republica Argentina, nuestra Patria. Es el símbolo de nuestra libre soberanía, que hace sagrados a los hombres y mujeres y a todos los pueblos del mundo. Convoca el ejercicio de nuestros deberes y nuestros derechos, a respetar las leyes y las instituciones. Es la expresión de nuestra historia forjada con la esperanza y el esfuerzo de millones de hombres y mujeres, los que nacieron en nuestra tierra y los que vinieron a poblarla al amparo de nuestra bandera y nuestra Constitución. Representa nuestra tierra y nuestros mares, nuestros ríos y bosques, nuestros llanos y montañas, el esfuerzo de sus habitantes, sus sueños y realizaciones. Simboliza nuestro presente, en el que, día a día, debemos construir la democracia que nos ennoblece, y conquistar el conocimiento que nos libera; y nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de las sucesivas generaciones de argentinos.

¿Prometen defenderla, respetarla y amarla con fraterna tolerancia y respeto, estudiando con firme voluntad, comprometiéndose a ser ciudadanos libres y justos, aceptando solidariamente en sus diferencias a todos los que pueblan nuestro suelo y transmitiendo, en todos y cada uno de nuestros actos, sus valores permanentes e irrenunciables?”

Alumnos: “Si, prometo”






  
Por Matthew Price
BBC, Oslo
Miércoles, 25 de septiembre de 2013

Olvídese del carbón, la gasolina, el gas de esquisto (shale gas), incluso de la energía nuclear. La bolsa de la basura llena de desperdicios del hogar se ha convertido en Noruega en una de las fuentes de combustible.

Trate de imaginar el olor cuando pasa el camión de la basura en un caluroso día de verano. Respire por la nariz. ¿Hiede, cierto? Ahora multiplique ese olor por mil.
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Eso es lo que se siente dentro de las instalaciones de la planta de recuperación de energía más grande de Noruega, la planta Klemetsrud. Un gran espacio de concreto lleno de basura.
Decenas de miles de toneladas de basura amontonadas. Una banda transportadora que cruje para verter más. Camiones de basura parquean en reverso hacia los enormes vertederos y depositan más bolsas repletas de desperdicios.
Una enorme garra industrial deciente. Sus pinzas recogen una tonelada de basura y la transportan hasta el otro extremo de la sala donde la deja caer. Una nube de polvo blanco se acumula y pronto inunda todo el lugar. No es bueno estar aquí por mucho tiempo.
Aquí es donde los residuos expulsados por millones de hogares de Noruega, el Reino Unido y en otros lugares se convierten en calor y electricidad para la ciudad de Oslo.

Calefacción barata

La planta Klemetsrud que convierte toneladas de basura en energía diariamente es la más grande de Noruega.
La basura es preseleccionada. Todo lo que se puede reciclar ha sido sacado ya. Sin embargo, todavía quedan más de 300.000 toneladas cada año.
Ellos no lo ven como un residuo, lo ven como energía.
 "Cuatro toneladas de residuos tienen la misma energía que una tonelada de combustible", dice Pal Mikkelsen, director de la agencia Waste-to-energy -basura para energía, en español-, en Oslo.
"Es una gran cantidad de energía y nosotros usamos muy poca energía para transportarla", agrega.
"Cuatro toneladas de residuos tienen la misma energía que una tonelada de combustible"
Pal Mikkelsen, director de la agencia Waste-to-energy de Noruega.
Mikkelsen asegura que una tonelada de combustible de petróleo podría calentar una casa durante un año y medio. En otras palabras, tome una pequeña parte de la carga máxima de un camión recogedor de basuras británico, cargado en las ciudades de Lees o Bristol. Conviértalo en energía aquí y podrá calentar una casa en Oslo durante medio año.
El proceso es simple. Los residuos, tonelada por tonelada, caen en un incinerador. La temperatura se eleva a 850 grados. Al mirar a través de la ventanilla de cristal endurecido, se ve el fuego arder en color naranja mientras rugen las llamas.

Escuelas más verdes

No todo se quema. Quedan latas viejas y algunos resortes de colchones entre las cenizas y metales –que luego se reciclan-, y mucho calor.
El calor hierve el agua. El vapor impulsa una turbina que produce electricidad. Y el agua hirviendo se canaliza hacia fuera de la planta, a las casas y las escuelas públicas de todo Oslo.
Lo que significa que el gerente técnico de la escuela Bjoernholt Agnar Andersen, ya no tiene que preocuparse más por el suministro de combustible durante el duro invierno noruego.
"No tenemos que pensar en los aceites combustibles o en los combustibles fósiles. Están siendo eliminados de la última escuela este año", dice Andersen.
Con la capacidad completa la planta proveerá de calor y electricidad a todas las escuelas de Oslo y calor a 56.000 hogares.
Es el sueño de todos los ecologistas, debe estar pensando usted, pero no necesariamente, advierte Lars Haltbrekken, del Consejo de Amigos del Este de Noruega.
"La meta primordial desde una perspectiva ambiental debería ser reducir la cantidad de basura, reusar lo que se pueda reusar, reciclar y después, la cuarta opción es quemarla para producir energía.
"Hemos creado sobrecapacidad en las plantas de Noruega y Suecia. Y ahora dependemos de producir más y más basura".

Basura

Las ciudades británicas de Leeds y Bristol exportan residuos a Oslo para que los procese. Oslo hace energía a partir de ellos.

Mándenos su basura

Los entusiastas no están de acuerdo. Señalan que, usadas todas las plantas de conversión de basura de energía de Europa, sólo alcanzan a consumir el 5% del total de rellenos sanitarios. Aseguran que Noruega está ayudando a deshacerse de alguna de la basura de la mejor manera posible.
Esto es especialmente cierto en el caso de ciudades como Leeds y Bristol, en Reino Unido. Ambos exportan residuos a Oslo. En lugar de pagar por llevarlos a un vertedero de basura después de que los elementos reciclables han sido retirados, lo que hace es pagarle a Oslo para que se ocupe de ellos.
Así, Oslo recibe dinero por recibir la basura y obtiene además la energía a partir de ella.
La revolución de conversión de residuos en energía también se puede escuchar en las calles de la capital noruega, con el bus número 144. Está alimentado por biogás creado a partir de la materia orgánica en descomposición de la ciudad.
Un kilogramo de residuos de alimentos produce la mitad de un litro de combustible. Con todos los residuos orgánicos que tienen podrían darle energía a 135 buses durante un año entero en Oslo.
Si este proyecto fuera replicado en toda Europa Pal Mikkelsen cree que haría una gran diferencia.
"Significaría conseguir un mejor nivel de autosuficiencia en lo que respecta a la energía. Si se hace correctamente, sería además la recuperación de materiales y una fuerte disminución en los rellenos sanitarios", le dice Mikkelsen a la BBC.
Con los estrictos controles de limpieza de gases productos de la combustión, Oslo cree que convertir basura en energía ayudará a reducir a la mitad las emisiones de carbono en los próximos 20 años, haciendo de la ciudad en una de las ciudades verdes del planeta.


Fuente: BBC Mundo