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Gabriel José de la Concordia García Márquez (1927 - 2014), más conocido como Gabriel García Márquez, fue un escritor, novelista, cuentista, guionista, editor y periodista colombiano. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura. Fue conocido familiarmente y por sus amigos como Gabito (hipocorístico guajiro para Gabriel), o por su apócope Gabo desde que Eduardo Zalamea Borda, subdirector del diario El Espectador, comenzara a llamarlo así. Está relacionado de manera inherente con el realismo mágico y su obra más conocida, la novela Cien Años de Soledad, es considerada una de las más representativas de este género literario e incluso se considera que por su éxito es que tal término se aplica a la literatura desde los años setenta. En 2007, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española lanzaron una edición popular conmemorativa de esta novela, por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos
Lamentamos enormemente esta pérdida, y te despedimos con Gran Afecto.

ALFREDO ALCÓN (1930-2014) Actor de teatro, cine y televisión, y director de teatro argentino.Como actor de teatro ha representado personajes de William Shakespeare, Federico García Lorca, Arthur Miller, Tennessee Williams, Henrik Ibsen, Eugene O'Neill y Samuel Beckett. Ocasionalmente ha incursionado también en la dirección teatral y su prestigio como intérprete teatral fue puesto de manifiesto en El hijo de la novia, película de 2001 de Juan José Campanella nominada al Premio Óscar como mejor película extranjera, en una de cuyas escenas Alcón hace de sí mismo y recita un improvisado Hamlet, mientras es filmado por el director de tal ficción, Adrián Suar, que interpreta a un director de cine llamado Dodi. Obtuvo, entre muchos otros galardones, el Premio al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Cartagena por Los siete locos, y el Premio Cóndor de Plata al mejor actor por sus sendos protagónicos en Los inocentes y Martín Fierro, asimismo en 2005 la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina le otorgó el Premio Cóndor de Plata a la trayectoria.
El científico Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar. Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. ¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina? Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar? Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno. En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil? No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo. ¿Está diciendo que el efecto placebo “creer que algo nos sanará” es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso. Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. El dinero controla la ciencia. Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración. He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario. Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía. Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico. Y eso enlaza con la física cuántica. Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud? La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado. Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento? Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo. Pero no lo podemos controlar. Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida. Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se “programa” su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres! La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.


Fuente: Saludable y Natural

La respuesta es: no. La realidad alarmante es que la mayoría de protectores solares no nos ofrecen la protección que prometen y de hecho, suponen otros peligros asociados, porque contiene ingredientes sintéticos perjudiciales para la salud. Hay medidas alternativas y naturales, que podemos tomar para proteger la piel y seguir disfrutando del verano.


Inconvenientes de las cremas solares 

En primer lugar, los filtros que absorben la luz en las cremas de sol no son fotoestables. Es decir, los elementos que tienen función de protegernos de los rayos UV se descomponen cuando están expuestos a la luz solar (1). Esta inestabilidad de las cremas solares socava completamente su función pretendida, además de poner en duda las consecuencias secundarias de éstas reacciones químicas en nuestra piel a la hora de tomar sol. En segundo lugar, la composición de este producto es muy desconcertante porque muchos de los químicos sintéticos que contiene son reconocidos como disruptores hormonales, por ejemplo (2):

  • 4-methylbenzylidene)-camphor (4-MBC), 
  • octyl-methoxycinnamate (OMC) – es un estrogénico que puede afectar al tiroides 
  • octyl-dimethyl-PABA (OD-PABA) 
  • bexophenome-3 (Bp-3) homosalate (HMS) (Krause, 2012; Schlumpf, 2001) 
  • oxybenzone- un estrogéno sintético 


Por otra parte, el muy utilizado dióxido de titanio ha sido clasificado como posible cancerígeno por la IARC (Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer). Además, debemos plantearnos el problema de las nanopartículas en cosmética que el dióxido de titanio suele contener.

¿Cuáles son las medidas naturales? 
En cuanto a la prevención de quemaduras de sol, el envejecimiento prematuro o el cáncer de piel, las medidas que deberíamos tomar son bastante sencillas. Básicamente:

  • Busca protectores solares libres de sustancias tóxicas: esto requiere informarse y buscar, pero existen. 
  • Reducir nuestra exposición al sol. Hay que destacar la importancia de refugiarse del sol durante las horas del calor más intenso, de cubrir la piel sobre todo en las partes más sensibles y pasar la mayor parte del tiempo a la sombra. 
  • Como una precaución complementaria, se pueden aprovechar las propiedades naturales de las plantas que, por el hecho de cultivarse en climas calurosos, gozan de FPS natural si las utilizamos para preparar cremas solares caseras. El aceite de pepitas de frambuesa y el aceite de semillas de zanahoria, por ejemplo, son recursos naturales que tienen su propio nivel de protección solar muy alto. Los aceites de jojoba, de coco y de germen de trigo también proporcionan protección natural ante los rayos ultravioletas. 
  • La nutrición, además, nos podría ayudar a desarrollar una capa protectora. Incorporar alimentos que aumenten los niveles de melanina en la dieta, tales como proteínas, frutas y alimentos de colores intensos, podrían estimular la producción de la melanina lo cual puede actuar como un escudo solar. El pescado, las nueces y semillas, las legumbres, el chocolate negro, espinacas o algas y las frutas sandía y melocotón se han atribuido con dichas propiedades. 
  • Mantener una buena hidratación, puesto que si la piel está bien hidratada tiene mayor elasticidad, está más protegida y es más resistente frente a cualquier agresión externa. Para ello se recomienda beber al menos 2 litros de agua, de forma continuada durante todo el día (más si se hace ejercicio intenso o hace mucho calor), teniendo en cuenta que encontramos agua en frutas y verduras y bebidas naturales, como zumos, infusiones, leches vegetales. Y cuidado con las bebidas alcohólicas, que son muy diuréticas. 
Un poco más allá 
Nuestra compañera Dietista-Nutricionista Maribel Cruz, nos hace el siguiente razonamiento que consideramos muy digno de tener en cuenta:
“Los ácidos grasos procedentes de las semillas (sésamo, lino y demás) son sumamente frágiles a la luz y el calor alterándose rápidamente su composición química. De ahí que se recomiende su consumo en crudo, que no se almacenen durante mucho tiempo y que se evite su exposición a la luz directa. Me pregunto: un aceite de este tipo, untado sobre nuestra piel y expuesto al sol ¿no empezaría enseguida la oxidación? ¿No actuaría más como un aporte de radicales libres que como un protector. Me parecen más seguros los consejos que abogan por: 

  • Protegernos desde el interior: tomando los ácidos grasos por vía oral, una mezcla adecuada de omegas 3, 6, 9 y 7. 
  • Betacaroteno por vía oral: la Dunaliella Salina -alga marina unicelular- proporciona un espectro de carotenoides equilibrado, tales como el betacaroteno (que protege la epidermis de la radiación solar neutralizando el oxígeno singlete) y otros carotenoides como alfacaroteno, zeaxantina, criptoxantina y luteína, los cuales aportan beneficios antioxidantes al proteger frente a la peroxidación lipídica y favorecer la síntesis de melanina, que es un filtro natural de la radiación ultravioleta. 
  • Tomar el sol con moderación de forma paulatina a las horas adecuadas. Lo más razonable sería comenzar con exposiciones más cortas a diario, empezando con 10-15 minutos y después no más de una hora de exposición solar, evitando las horas de máxima radiación. También resultaría provechoso tomar un complejo de antioxidantes. Protegete bajos los parasoles y con los chapuzones Feliz verano y ¡¡no abuses del sol!!
(1) Bredholt K, Christensen T, Hannevik M, Johnsen B, Seim J, Reitan JB (1998) ‘Effects of sunscreening agents and reactions with ultraviolet radiation’ PubMed 118(17):2640-5. (2) Klann A, Levy G, Lutz I, et al. (2005). Estrogen-like effects of ultraviolet screen 3-(4methylbenzylidene)-camphor (Eusolex 6300) on cell proliferation and gene induction in mammalian and amphibian cells. Environ Res, 97:274-28 Schlumpf, M., Cotton, B., Conscience, M., Haller, V., Steinmann, B., & Lichtensteiger, W. (2001). In vitro and in vivo estrogenicity of UV screens. Environ Health Persp, 109, 239–244.

Fuente: http://www.conasi.eu/blog/consejos-de-salud/consejos-de-salud-consejos-de-salud/podemos-confiar-en-la-crema-solar/